jueves, 1 de noviembre de 2012

La carrera hacia el vehículo eléctrico


El documental “Who killed the electric car?”, proyectado en la III Semana Verde en la Universidad Carlos III de Madrid , muestra los primeros pasos que dio el coche eléctrico desde 1990 hasta 2001 en Estados Unidos. Un análisis de cómo el EV1 de General Motors y otros modelos aparecieron en el mercado, creando unas expectativas en la lucha contra la contaminación y después, simplemente, desaparecieron de las calles. La combustión de un litro de gasolina emite unos 10 kilos de dióxido de carbono a la atmósfera, entonces, si este coche representaba una excelente oportunidad de mejora para la salud del planeta y de millones de personas, ¿por qué desaparecieron todos?, ¿por qué solo han quedado algunos modelos inutilizables en los museos? Y, por supuesto, ¿quién o quiénes fueron los culpables?
A día de hoy, con los Objetivos 20-20 del plan de la Unión Europea para reducir los gases emitidos a un 20% por país para el año 2020, parece ser que un futuro con coches eléctricos podría estar a la vuelta de la esquina. Pero, los dos mayores enemigos de su desarrollo e implantación, siguen siendo los mismos: empresas automovilísticas tradicionales,  petroleras e intereses y políticas comerciales.
En España, según ingenieros de Escudería uc3m, ya funcionan algunos autobuses eléctricos. La única barrera a su comercialización estaría en las propias empresas que no quieren sacarlo al mercado. Como se comentó durante la conferencia en la Carlos III, está el problema de las baterías eléctricas que se agotan cada 5 años y el precio de renovarlas equivale al  40%-60% del precio del coche; pero esto se solucionaría con los nuevos sistemas de motor con aire o con los híbridos. El litio es indispensable para la fabricación de baterías. Dentro de unos cuarenta o cincuenta años,  cuando el petróleo desaparezca, en el litio podría estar el futuro de la economía del sector de los transportes. De ahí las recientes excavaciones e implantación de multinacionales, empresas mineras y automotrices en Bolivia, Chile y Argentina, regiones que concentran el 85% de las reservas mundiales de es te material. El resto estaría en EEUU y China.
En la recarga del coche, aunque podría plantearse el inconveniente de que toda la población no dispone de garaje, ya se están implantando tomas de electricidad para coches eléctricos en algunos puntos de las ciudades. Y, aunque actualmente prácticamente nadie ha visto un coche enchufado a ellas, están ahí porque se prevé que eso suceda. La infraestructura eléctrica para colocar estas tomas ya está ahí, ya existe bajo las calles, solo habría que poner la toma de carga. Los nuevos avances e investigaciones en este campo no hacen sino dejar ver que el futuro del coche eléctrico está más cerca de lo que imaginamos.
Empiezan a aparecer nuevos proyectos pioneros en este campo. Endesa ha puesto en marcha un consorcio para el proyecto europeo Unplugged, que permite desarrollar una recarga más rápida de vehículos sin necesidad de cables elécticos mediante una carga inductiva. El objetivo es que el conductor pueda poner su coche sobre una plataforma en el suelo y cargarlo sin contacto físico. La investigación abarca también el uso de esta carga en entornos urbanos, para mejorar la electromovilidad. El proyecto forma parte de una investigación europea respaldada por el Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (7PM), formado por empresas privadas, centros de investigación, universidades europeas y la colaboración de distintas ciudades. Además, el sistema tendría las ventajas de funcionar en entornos desfavorables como con temperaturas extremas, bajo agua, hielo o nieve. Añadiendo la importante cuestión de que no supondría un impacto visual negativo en el paisaje urbano gracias a la eliminación de cables.
Sin embargo, aún existen inconvenientes para los coches eléctricos, por ejemplo, cómo producir esa electricidad. Siempre y cuando provenga de energías renovables (como eólica, solar y termosolar), las baterías de litio no contaminarán ni dañaran el medio ambiente. La paradoja sería construir coches más ecológicos y que luego sea necesario seguir produciendo CO2 para ponerlos en marcha.
Los híbridos permiten que el coche contamine menos que los vehículos tradicionales utilizando la mínima parte de energía procedente de un motor de combustión interna combinado con motor eléctrico. Estos vehículos serían un punto intermedio en la carrera hacia la movilidad eléctrica, un sector que cada vez atrae más inversiones y en el que se están desarrollando diferentes investigaciones. Hace unos años, cuando apareció el vehículo eléctrico en EEUU, aún era demasiado pronto y la sociedad no  estaba preparada. Sin embargo, ahora las empresas automovilísticas no dudan del potencial de éste y es difícil hallar una multinacional que no quiera involucrarse.  
General Motors, después de haber creado un ‘cementerio’ de coches eléctricos convertidos en chatarra para reciclaje y tras haberse enfrentado a las protestas que ello ocasionó, ha vuelto a las andadas. La empresa, que ya tiene a las espaldas la experiencia de haber fabricado y comercializado hace años con vehículos eléctricos, ha anunciado para 2013 la producción de otro modelo de coche eléctrico, el Cadillac ELR, basado en el motor eléctrico de su Chevrolet Volt.
En España se pueden ver ya las inversiones en esta nueva industria. Empiezan a aparecer las apuestas por la movilidad verde, y ya se cuenta con subvenciones para la adquisición de turismos y furgonetas eléctricas, de hasta 5.000 euros y de hasta 700 para las motocicletas. En Vitoria-Gasteiz se inauguró el Centro de Movilidad del Vehículo Eléctrico, que ha recibido a más de un millar de personas. Y en Toledo se implantarán hasta diez tomas  para la recarga de vehículos. La sociedad comienza a interesarse por saber más de este nuevo transporte ecológico y de las posibilidades de conseguir uno.
Estos son solo los primeros pasos, aún queda mucho para llegar al desarrollo ideal de este vehículo, pero las innumerables ventajas ya se pueden advertir. Al cuidado medioambiental se le añade la posibilidad de reducir el riesgo de accidentes, ya que el coche pesa menos (sin motor de plomo) y es más fácil acelerarlo con un gasto menor de energía y frenar más rápidamente, disminuyendo la distancia de frenado. Al margen del desarrollo de los coches y sus baterías está la importante concienciación medioambiental, fundamental para muchos escépticos. Siempre resulta complicado acostumbrar a la población a los cambios y sacarla de lo que siempre ha conocido y a lo que están acostumbrados.
Carrera de 'Star Wars: La Amenaza fantasma'
Quizá las carreteras y vehículos del futuro no se parezcan en nada a lo que conocemos ahora, pero está claro que el nuevo negocio que se desarrolle estos años no convivirá con el actual transporte y mucho menos lo hará con su fuente de energía. Serán las alternativas que tarde o temprano acabarán por sustituir un mercado abocado a su fin. Por lo que sería una falta de perspectiva empresarial para las grandes empresas y un grave error no querer formar parte de la carrera hacia el vehículo eléctrico. 

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