martes, 8 de noviembre de 2011

La austeridad mina la confianza griega


El Gobierno socialista griego, presidido por Karolos Papoulias, no sabía qué se iba a encontrar cuando llegó al poder a finales de 2009. Tampoco se lo esperaba la Unión Europea, ni los países de la Eurozona. La economía sumergida de Grecia llegaba al 35 -40%, con una deuda soberana que, ahora se fija, en 340.000 millones de euros.
Las causas de este endeudamiento se sitúan en el anterior Gobierno conservador de Costas Caramanlis, que incrementó el gasto público tras llevar a cabo una serie de políticas de empleo público, la contratación de más de cien mil nuevos funcionarios, con sustanciosos incrementos salariales y el incremento del 70% en las nóminas de los empleados públicos. A todo ello, se añade la reducción de los ingresos fiscales consecuencia de la economía sumergida y la corrupción y, otro incremento del gasto público, con la organización de los Juegos Olímpicos de 2004. En resumen, el individualismo del Gobierno para tomar medidas en contra del propio sistema, cuyas repercusiones e impacto social no se tuvieron en cuenta en su momento.
El Gobierno se desmorona, este domingo, el Ministro de Finanzas responsable de los planes de austeridad aprobados, Yorgos Papandreu, abandonó su cargo. A la crisis de gobierno, contribuyen una serie de factores clave, entre los que se encuentran: la división dentro del propio gobierno socialista, la respuesta internacional de la zona euro y Fondo Monetario Internacional y sus repercusiones en las medidas tomadas que afectan a la población y a su nivel de vida y, por último, la presión de los partidos en la oposición. El fraude de la economía griega que comenzó a salir a la luz tras el cambio de Gobierno, registra un déficit que supera el 13% del PIB, y es considerado uno de los mayores del mundo. La inestabilidad ha llevado al adelanto de las elecciones al 19 de febrero.
Los planes y medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para que el Gobierno griego reciba la ayuda, han generado descontento y movilizaciones entre la población, en muchos casos violentas. No paran de sucederse los llamamientos a la huelga general y los principales sindicatos califican las medidas del Gobierno de “antipopulares y brutales”. Los salarios públicos se han reducido un 20% y las pensiones en un 10%, mientras que el IVA aumenta de un 0,5% a un 2% en función del producto, los impuestos por rentas superiores a 100.000 € suben al 45% y, entre 2012 y 2015, se prevé que el Estado tenga que recortar 150.000 € de los alrededor de 700.000 empleos públicos.
Ante la división interna del gobierno socialista, su incapacidad de controlar la situación y hallar un camino que “contente a todos”, cosa que ya, a estas alturas, resulta
imposible, los principales partidos pretender crear un gobierno de la unión. El Partido Socialista llegó a remodelar hasta dos veces su mandato, la última ha sido la sustitución de Y. Papandreu por Evánguelos Venizelos. Las principales fuerzas políticas se reunirán para formar un Nuevo Gobierno de coalición, esta es la intención del Presidente Karolos Papoulias; sin embargo, ayer se canceló el primer encuentro debido a la negativa a participar de la izquierda. Mientras tanto, la población no confía en que esta propuesta pueda mejorar la situación, ni en que represente los intereses de los ciudadanos.

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