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viernes, 23 de noviembre de 2012

Estados Unidos, medios y poder



El martes día 6 de noviembre el Partido Demócrata venció en las reñidas elecciones generales de Estados Unidos. Obama salió reelegido como Presidente con mayoría en el Colegio Electoral, con total de 332 votos frente a los 206 de Romney, pero sin mayoría del voto popular. Algo que ha ocurrido ya en cuatro ocasiones a lo largo de la historia de las elecciones estadounidenses.
Las elecciones estadounidenses llevan consigo auténticos espectáculos mediáticos que tratan de hacer ver a la opinión pública que los candidatos de los partidos cumplen los requisitos para ser elegidos; entre estos, la imagen juega un importante papel. Se puede decir que se busca un líder con honestidad, que sea un hombre excepcional, respetado en el mundo y que ría, pero también sea capaz de llorar. Todo esto tiene que ser escenificado en televisión, y en los discursos y actuaciones para el gran público, que tienen lugar en las Convenciones.
Los candidatos Mitt Romney y Barack Obama han estado muy igualados hasta el último momento. Según una encuesta realizada en junio, Romney ganaba en la percepción popular por  valores, liderazgo y honradez. Mientras que Obama tenía ventaja por simpatía, confianza de la gente y comprensión de problemas cotidianos.
Pero las elecciones no tendrían sentido sin los debates y los duelos entre candidatos, algo que en la Era de la Comunicación y de la “video-política” es crucial. Los debates les permiten llegar a una gran cantidad de votantes, con la oportunidad de captar a los indecisos, de desmoralizar a los que van a votar al oponente, movilizar a los votantes potenciales y afianzar el voto seguro. Además de proporcionar cercanía con el público.
Una de las claves de la campaña de 2012 ha sido los Swing State, que son los Estados en los que los resultados no son predecibles, dependen de la situación del momento. En estas elecciones los expertos señalaron que podían englobarse dentro de este grupo hasta un total de 12 Estados, con 151 votos electorales, es decir, más de la mitad de los 270 que es necesario alcanzar y Obama fue quién ganó en estos Estados una buena ventaja frente a Romney.
Entre los temas que han sido más considerados por los votantes están: la economía, tema en el que a pesar del descontento Obama ha mantenido una cierta ventaja; el empleo, que con un aumento de las cifras dificultaba la reelección de Obama; el déficit, prioritario para los votantes a favor de Romney, y la sanidad, que mantenía dividida a la población.
El voto hispano también ha sido una de las claves (según un censo el número de estadounidenses de origen hispano ha alcanzado los 50 millones). Obama no ha reformado el sistema de inmigración como prometió en 2008; aún así ha seguido apostando por mantener el apoyo de los hispanos, dando muestras de que pretende conseguir lo prometido: la inmigración es una de las grandes polémicas en EEUU. El voto de los latinos se considera un “voto dormido” porque prácticamente la mayoría no acuden a votar. En 2004 los republicanos ya obtuvieron el apoyo del 42% de esta comunidad. Este año ha quedado clara la importancia de este grupo de votantes y tanto uno como otro candidato han dedicado importantes fondos a preparar campañas para conseguir el voto hispano.
En el debate que se celebró en Arizona, los candidatos republicanos Romney y Santorum criticaron duramente a Obama por ser demasiado blando con la inmigración ilegal; al igual que por su “ataque a la libertad religiosa y de conciencia”, en referencia a otra de las polémicas principales de las elecciones: los métodos anticonceptivos o el aborto
La población ha votado más en función de los candidatos que de las promesas, cumplidas o no,  y de las políticas de cada uno. Además, las elecciones han estado caracterizadas por un increíble bombardeo mediático de las campañas.
El poder siempre ha estado muy ligado a los medios de comunicación y al control de la opinión pública. La cultura electoral estadounidense puede considerarse un referente para el resto de países. Hasta 1960 no se creía en el poder de los debates electorales, pero el desarrollo de la comunicación ha acabado por confirmar que son necesarios, incluso si vas ganando. Los debates juegan un importante papel a la hora de determinar un ganador, la gestualidad e imagen de los candidatos es fundamental, por ello cada vez se dejan menos elementos al azar. Se controla todo, desde el tipo de calcetines que lleva el candidato, a detalles como: no enfrentarse al moderador, no enfadarse nunca, no leer cada cosa que se va a decir, etc…; e incluso, se  negocia con la cadena cuál es el público que va presenciarlo. Los debates son auténticos fenómenos sociales en los que resultan de gran importancia el lema del partido y el discurso del candidato.

HISTORIA ELECTORAL Y  ESTRATEGIAS
George Washington, el primer Presidente de EEUU, fue elegido sin hacer campaña y por unanimidad de votos electorales en 1789. Lo que sí se tenía presente era el poder de los discursos y los mensajes clave: “La forma más eficaz para preservar la paz es estar preparado para la guerra”. En aquella época, solo votaban los hombres blancos que tuvieran propiedades. Con la extensión al sufragio universal las campañas evolucionaron y descubrieron el poder de los medios de comunicación y de la comunicación de masas.
La fecha de inicio de las campañas electorales ‘modernas’ podría situarse en 1952, con Eisenhower vs. Stevenson, con los que se acuñó el término de ‘marketing político’. La llegada de la televisión permitió alcanzar una audiencia masiva y se empezaron a hacer los primeros sondeos, al igual que los spots cortos que hicieron que las campañas adoptaran un enfoque más comercial, orientado a satisfacer demandas de la población.

Con Kennedy vs. Nixon (1960) tuvo lugar el primer debate televisivo, en el que se veía a Kennedy con mucha seguridad y buena imagen frente a un Nixon pálido y sudoroso. Sin embargo, quiénes escucharon este debate a través de la radio, sin tener en cuenta la imagen, creyeron que Nixon había sido el vencedor. En esta campaña el discurso de Kennedy fue el que quedó por encima, con su frase: “No os preguntéis qué puede hacer vuestro país por vosotros. Preguntaos qué podéis hacer vosotros por vuestro país”.
En las elecciones de Johnson vs. Goldwater (1964), la televisión se sobrecargó con anuncios negativos. Los demócratas utilizaron el famoso vídeo Daisy Spot en el que se veía a una niña deshojando una margarita y justo después una explosión nuclear. Después de la campaña de Nixon (1968) se empezó a confiar en los consultores políticos y se vio la importancia de crear una buena imagen del candidato, algo fundamental, en lo que se ha ido mejorando hasta el día de hoy, como se puede ver en el film sobre Sarah PalinGame Change’ (2012).
Con Bush (1988) se hizo un gran uso del ‘free media’: numerosas apariciones en los medios a causa de una gran implicación y participación en eventos de interés público. En 1992 con Clinton vs. Bush se combinaban ya una multitud de estrategias, desde spots y entrevistas  hasta talk shows. En 2004 con la llegada e implantación de internet las webs de Bush y Kerry se convirtieron en uno de los principales lugares para conseguir simpatizantes y recaudar fondos, con vídeos online mucho más provocativos.
En las elecciones de Obama vs. McCain en 2008, fue el primero el que llevó a cabo una revolución en el uso estratégico de Internet y de las redes sociales, una revolución en las campañas de comunicación política. En estas elecciones, una de las claves ha sido la presencia masiva en Internet; las redes sociales han jugado un importante papel en el que atendiendo a las cifras de suscriptores ha ganado, sin lugar a dudas, Obama (un 73% en Facebook, un 92% en Twitter, un 90% en YouTube y un 96% en Flickr, con respecto a Romney), al igual que la movilización del voto demócrata. A pesar de estos datos, las encuestas pronosticaban que se situaban prácticamente al mismo nivel.
En las elecciones de 2004 Obama llegó como la gran esperanza para los americanos, pero ha perdido a muchos que han quedado decepcionados a lo largo de su mandato. De ahí el lema escogido, consciente de las debilidades y que trataba de recuperar o al menos dar un empujón a quienes ya no veían con claridad esa “gran esperanza”, clamando: “The Best is Yet To Come” (Lo mejor está por venir). 


La cultura electoral de EEUU es un referente para el resto de países, con un legado que deja algo más que un largo recorrido en el desarrollo de “estrategias” o “manipulaciones” políticas. Se trata de una fiesta a nivel mundial, no hay más que ver cómo se vive en otros países el día de las elecciones norteamericanas sin importar qué hora sea en los mismos. Y es que, en cierto sentido, quién vaya a ser el próximo Presidente de Estados Unidos es algo que nos inquieta y nos afecta a todos. Al igual que para el mundo en general es revelador el hecho de que las mujeres y las minorías ocupen este año la mayoría de los escaños en la Cámara de Representantes.  

martes, 30 de octubre de 2012

La violencia de género tiene nombres y apellidos



Un hombre mata a su pareja porque esta quiere dejarlo y es necesario que  el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad diga oficialmente que se trata de ‘violencia de género’ para que se haga visible el principal problema. ¿Es que estamos ciegos?
Este es el caso de Almudena Márquez, la joven de El Salobral (Albacete) que ha fallecido asesinada esta semana por Juan Carlos Alfaro, su supuesta pareja;  pero podría ser perfectamente el de otra mujer. El relato de los medios, denominando al asesino francotirador, ha enmascarado el problema de fondo. El espectáculo estaba servido. La palabra francotirador provoca sensaciones en el oyente que no hace otra palabra, despierta un interés hacia su persona, resta importancia a la víctima y desvía la atención del verdadero conflicto: la violencia de género.
No se trata de violencia contra el menor, ni de un acto de locura, ni tampoco de un “crimen pasional”, denominación  esta que no hace sino justificar el conflicto. Al igual que el caso Bretón, las motivaciones son las mimas: Almudena quiere dejarlo y le dice: “Tu das pena queriendo estar con una niña de 13 años como yo”, según declaraciones de una amiga suya. Y él se siente humillado porque se considera el dueño de ella, un sentimiento de superioridad que queda  bien plasmado en sus declaraciones: “Soy francotirador y os mataré a todos para quedarme con ella”. Y tal y como dijo el propio asesino: “¡Lo dije y nadie me hizo caso!”.
La peculiaridad y los detalles del acontecimiento han hecho alejar el foco de la cuestión principal. Los medios se han centrado en que ella era menor de edad y el tenía 39 años, a lo que se le añadió una espectacularización de la huída y la persecución de un hombre disfrazado a lo Rambo, como si de repente los medios estuviesen  filmando una película americana. Una pedanía que, hasta hace unos días, apenas conocía nadie, de repente se convierte en el escenario mediático y todos quieren ser protagonistas. Y por si fuera poca la magnificación del asesino, se habla de que sabía disparar con una puntería excelente porque había estado en el ejército y le gustaba la caza. El relato no se ha centrado en la verdadera protagonista que es Almudena Márquez, con nombre y apellido, víctima número 38 de la violencia de género en lo que va de año.
La cosificación y posesividad de las víctimas están presentes en todos estos crímenes machistas,  dejando ver la inseguridad del asesino. En este caso, él mismo dijo públicamente: “Ahora se van a enterar, sino es mía, no será de nadie más”.  Una frase que se ha repetido cientos de veces pero de la que no se ha sabido, ni se supo, extraer la conclusión correcta.
El show ha dado la oportunidad de hablar a todos: vecinos, amigos, niños y niñas compañeros de Almudena, incluso a la madre de Juan Carlos Alfaro, que dejó claro que su hijo había actuado así por la presión que le causaba la familia de ella. Pero, lo más preocupante no es que una madre defienda a su hijo aunque acabe de asesinar a dos personas, sino que los medios, en lugar de realizar un análisis crítico, conviertan las frases de esa señora en titulares que “justifican” el crimen.  
Se produce una perversión del clima social, con declaraciones de que la madre era una alcohólica, que había tenido a su hija muy joven, que la víctima tenía un “siniestro perfil en Facebook” (La Razón), haciéndose patente la falta de una figura paterna cuando aparecen las escenas de la madre, etc. ¿Qué es lo que se está haciendo ver? Se trata de una representación mediática que no ha cuidado en el más mínimo detalle el mensaje, que muestra a una familia desestructurada y las peculiaridades de una adolescente, que acaba en cierto sentido siendo culpabilizada de lo que le ha sucedido.  El comportamiento ético y la denuncia constante que deberían llevar a cabo los medios con respecto a los casos de violencia de género quedan eclipsados por las banalidades y la morbosidad de los crímenes. No importa que haya miles de noticias circulando en la red, que las televisiones nos saturen con la noticia, ni que se haga un reportaje sobre la huída del asesino. No importa nada de esto si al final, hasta que no pasa una semana, nadie es capaz de llamar a las cosas por su nombre.
Está quedando bastante claro que, a pesar de las campañas de sensibilización y de la preocupación por la violencia de género, la sociedad no ha llegado a comprender la gravedad y la dimensión del problema. Este hombre ha pegado cuatro tiros en la cara de una menor con la que mantenía una relación a la que la madre de esta se oponía, un hecho que se asimila a otros en los que mujeres han sido atacadas con acido o de otras formas también en el rostro. La intención es atacar a la belleza de quién se niega a estar con ellos/ellas.
Juan Carlos Alfaro la mató porque le había dejado. La madre de Almudena lo denunció repetidas veces: una mujer que aparece sin lágrimas y llena de odio hacia quienes no hicieron nada por ayudarla. ¿Qué clase de mensaje se está dando al resto de mujeres que sufren este tipo de ataques? Pues una imagen en la que la sociedad no hace nada hasta que no llega la tragedia, denuncias que nadie escuchó y medidas que no se tomaron.  Y una falta de cuestionamiento por parte de todos los medios de comunicación con respecto a esta y muchas otras preguntas.
Los titulares se quedan en la superficie: “Estaba deprimido por no ver a la cría” (El Mundo), “Amor fatal con 26 años de diferencia” (La Razón), como si fuese un drama teatral de Shakespeare; “Esta mujer le volvía loco, no comía, no dormía” (ABC), en referencia a la madre de la víctima que ya lo había denunciado varias veces. Y para cuando se ha construido el verdadero relato, el que llama a las cosas por su nombre, la gente está ya saturada del tema, de especiales y reportajes, y la noticia va olvidándose. El mensaje que debió calar en un principio apenas es escuchado ya.
Las noticias de sucesos no duran mucho; la gente se conmociona durante los primeros días y después de una semana todo vuelve a la normalidad, y otro tema servirá de sustituto. De ahí la importancia del primer relato, que  es el que queda en el imaginario. Qué clase de seguridad puede sentir una mujer o un hombre que sufran este tipo de violencia tras conocer estos relatos. La imagen que queda no transmite ni la sensación de protección que se requiere, ni mucho menos la empatía con la víctima. ¿Dónde queda entonces la función social de los medios?

domingo, 16 de septiembre de 2012

Un drama para todos


La desaparición de los niños de Córdoba se vive en las casas como un serial televisivo de novela policiaca
José Bretón ha sido acusado de dos delitos de asesinato con alevosía con agravante de parentesco, pero hasta este momento no había sido acusado oficialmente del asesinato de sus hijos. Sin embargo, el presunto asesino se mostraba como un monstruo en las portadas de los medios desde mucho antes. Prácticamente cualquier español conoce a día de hoy los nombres de Ruth y José y sus rostros, sus fotografías se han exhibido al máximo en los medios de comunicación desde el momento de su desaparición el pasado año.
Los medios han repetido el tema hasta la saciedad, la mayoría de las veces sin nada nuevo que aportar. José Bretón está en la cárcel desde octubre por simulación de delito. Los últimos acontecimientos (el segundo informe que detallaba que los huesos hallados no eran de animales, sino de niños; el error policial y las últimas pruebas que apuntan a que los pequeños pudieron ser quemados en un horno), no han hecho más que avivar un drama que se ha colocado, como si de una pieza de teatro se tratase, en el centro del escenario mediático.
A la espectacularidad del crimen se ha sumado un tratamiento mediático nada inocente. El conflicto principal que se esconde tras este suceso no es distinto al de otros casos de violencia de género. Expertos psicólogos han señalado que lo peculiar del caso es que en lugar de matar a la mujer como en la mayoría de los delitos de violencia doméstica, Bretón la deja vivir para causarle un mayor sufrimiento tras la desaparición de sus hijos. Las declaraciones y comentarios de las televisiones y la prensa se vuelcan hacia la perversión del criminal, su frialdad  y su personalidad calculadora, posesiva y obsesa; algo que no hace sino ocultar o desviar la atención de la verdadera razón del crimen. El conflicto comienza en el momento en el que la madre decide separarse de su marido, pero el machismo y la relación de poder y pertenencia que Bretón tiene con respecto a su mujer y sus hijos no le permiten aceptar esta decisión. Se trata de un caso de despecho llevado al límite, en el que se sirve de los hijos como arma. En lugar de destacar este aspecto, la información dada parece que nos lleva más a alabar o dar bombo a la “inteligencia” del padre por los métodos que habría utilizado.  
Sin embargo, muy pocas noticias hablan de la vulnerabilidad de los hijos como el elemento principal de la historia, algo que se pone de manifiesto en este caso. Por encima de todo ello, un lenguaje acusador y claramente posicionado es el que utilizan los titulares de las distintas ediciones ‘Bretón y el club de los peores filicidas’ (ABC 29/08/12), ‘La hoguera de la venganza’ (El País 01/09/12), ‘Cerco al monstruo’ (El País 02/09/12), etc. Calificativos como ‘monstruo’ y ‘asesino’ son usados sin demasiado respeto a la presunción de inocencia. Además, desde el día de la desaparición prácticamente puede encontrarse  una o más noticias por día en las que se habla del caso, centrándose en la desesperación de la madre, en el proceso de búsqueda y en la impasibilidad del marido ante los acontecimientos.
El propio nombre del caso, “el caso de Ruth y José”, pone de manifiesto el juego emocional que se lleva a cabo en la prensa, los nombres de los niños tienen prioridad frente a otras denominaciones como “caso de Las Quemadillas” o “caso Bretón”, puesto que es él el acusado. La misma conclusión puede extraerse al observar el bombardeo de fotografías de los menores. En las ediciones digitales sí que se pueden encontrar algunos artículos que centran más la atención en la personalidad del  padre y dan prioridad al machismo, sin convertir este es un hecho aislado, como ‘Bretón, el padre que “cosifica” a sus hijos’ (Diario de Sevilla 10/9/12)  o ‘Comparecencia con un machismo asesino’ (El Periódico.com 04/09/12).
Descripciones detalladas de cómo habría llevado a cabo, supuestamente, el asesinato de sus hijos, con los detalles más innecesarios sobre la hoguera, la posición de los cadáveres  o cómo habría cubierto los cuerpos con sabanas y los habría rociado con gasolina. Algo que en las últimas noticias se especifica como “demostrado empíricamente”, pero que hasta entonces ya era más que una suposición para la mayor parte de la población.
Estamos ante la tragedia de una familia llevada a la pantalla y convertida en negocio como si de una tv-movie se tratase. El caso es que apenas ha habido información novedosa en todo un año en torno al crimen, pero eso no ha sido obstáculo para que el asunto se haya hecho eco de la mayor de las atenciones. Algo que si bien ha servido a la madre para obtener un enorme apoyo, también ha contribuido a llevar la realidad hasta un punto en el que todos señalan con la mano al culpable antes de que se conozca el dictamen del juez. A lo que se añade la última decisión conocida de que un jurado popular sea el encargado de la decisión, un jurado que posiblemente ya había tomado su decisión al mismo ritmo que las portadas de la prensa. Del mismo modo, el caso ha llevado a una especie de inseguridad y rechazo hacia los procedimientos policiales tras  conocer el error que se cometió.  Las palabras asesino, justicia, culpable, impasible, frialdad, etc. han estado muy presentes en las noticias sobre el caso, desde el momento en el que el juez encargó un informe sobre la personalidad de Bretón.
En twitter se reclama cadena perpetua para Bretón (#CadenaPerpetuaParaJoséBretón), una exigencia en la que los medios han jugado un papel decisivo. Muchas cadenas han aumentado su audiencia dedicando programas, tertulias, debates y entrevistas a los niños desaparecidos (La Sexta, Telecinco, Antena 3, TVE) en los que el simple cotilleo se convertía en la actualidad del día. La prensa rosa ha llevado a cabo un juego constante con las emociones en el que se ha llegado hasta el punto de mostrar cierta fascinación por el acusado.  La realidad se ha convertido en una novela policiaca y se ha sabido sacar tajada de ello. Todo el mundo ha sentido en algún momento empatía por la madre y algo de curiosidad por conocer más detalles, los medios han jugado bien con la sensibilidad del público y han despertado un interés que ha ido creciendo en una sociedad que, sin lugar a dudas, podemos llamar ‘la sociedad del espectáculo’. 
La información ha hecho de Bretón un “personaje mediático”, lo que ha servido para alimentar el ego del presunto culpable y magnificar su actuación, mostrando cada vez más curiosidad por su personalidad,  por la frialdad con la que alguien podría ser capaz de matar a sus propios hijos, por el qué puede pasar por la cabeza de alguien que comete esa atrocidad. Una curiosidad que viene del no ser capaces de entender su manera de pensar al contemplar un acto que la mayoría de personas serían incapaces de cometer.  El drama de este caso ha sido el plato principal del verano y en especial del mes de agosto. La finca de Las Quemadillas ahora es un museo. Un museo en el que se colocan altares a los niños, se pegan pancartas y se pintan sus paredes.
Al mismo tiempo, el caso Bretón ha servido para apartar la mirada de la gente de la economía o la política por un tiempo. El tratamiento mediático recuerda al de otros casos como el de las niñas de Alcasser, u otros como el de Madeleine, que llevó a sus padres a la televisión y a ser protagonistas en los medios durante un largo tiempo; o el de Mari Luz, de la que se llegó incluso a hacer una película llamada ‘Días sin luz’ (2009).

jueves, 7 de mayo de 2009

Ciberactivismo y ciberperiodismo entorno a la cumbre del G20 en Londres


El pasado 1 de Abril se celebró en Londres la cumbre del G20. Los medios critican que a pesar de que los objetivos sean comunes las ideologías que se siguen por los diferentes países difieren. Han llegado al acuerdo de reformar el sistema financiero con la aportación de un fondo de un billón de dólares, y de este modo superar la crisis económica.
Pero no son los medios los únicos que han aportado información a este encuentro. Ésta vez, la blogosfera y la multitud de redes sociales han hecho posible que la información se distribuya en millones de Webs de la red. Aprovechando las ventajas de enlaces y del “periodismo ciudadano” se han abierto un gran número de espacios en los que se ha seguido cada detalle del acontecimiento.
La página principal es G20Voice, con el lema “White Band Action, creada por Great Britain, Comic Relief, ONE y Blue State Digital. El movimiento activista online ha desempeñado un importante papel gracias a los blogs de muchos internautas y ha espacios como Twitter, Faceebook, You Tube, Flickr y MoblogHan estado presentes blogueros de todos los países miembros del G20, aportando una mirada crítica y reivindicando atención a asuntos como la pobreza, el capitalismo y la crisis climática, que, aprovechando las ventajas de la red como instrumento, han logrado distribuir el movimiento social y lograr que llegue a más personas. 
En el movimiento intervienen organizaciones como Oxfam Great Britain, Save the Children, ONE, Blue State Digital, entre otras. Las protestas por la cumbre celebrada en Londres llevaron a casi 83.000 personas, con pancartas que representaban la guerra, el calentamiento global, la codicia financiera, la falta de hogar, etc.
El movimiento, sin estos medios y la aportación de los ciudadanos y las miles de personas que lo promovieron a través de blogs, imágenes y videos, no habría sido tan significante. La tecnología mejora la cobertura de los movimientos, e Internet actúa como un instrumento más en el activismo, se trata de una gran pancarta que puede verse desde (prácticamente) todos los lugares del mundo.

jueves, 26 de marzo de 2009

"La solución a la crisis de la prensa está en transformarse para sobrevivir"



Los diarios pierden difusión poco a poco. Los medios sufrieron en 2008 el peor año, registrando numerosas pérdidas, cierres y despidos.

Unidad Editorial cerró 2008 con unas deudas de 11,8 millones de euros, pero no solo los medios de pago pasan por un periodo de crisis, la prensa gratuita comienza a experimentar una reducción, ADN cerró su versión digital para asegurar el negocio del papel.
Culpan de la crisis a los políticos y a la falta de regulación, pero el verdadero problema está en que el papel del periodismo en el espacio público es cada vez menos relevante. Con la digitalización ha disminuido la importancia social y política que se asignaba a los medios, estos se han multiplicado hasta la saturación informativa, la sobreabundancia y redundancia. Esta saturación ha afectado a las principales fuentes de ingresos, como la publicidad, reduciendo el valor de la prensa y a la cantidad que tanto anunciantes como público, están dispuestos a pagar por ella.
La poca innovación y el inmovilismo en las empresas de comunicación no hacen que la situación mejore. El informe de la Federación Internacional de Periodistas advierte de la involución en la que se encuentra el mercado laboral de los medios.

Los primeros efectos de la crisis de la prensa escrita son los ajustes de plantillas: más de 2000 despidos de periodistas, un cambio en la estructura de la información y el mercado, compensando el negocio tradicional con la facturación digital. Las asociaciones de periodistas demandan ayudas al Gobierno, la aprobación del Estatuto del Periodista, reclaman a los editores, sindicatos y universidades; nadie culpa a los periodistas.
El asalto y el control político nunca han supuesto una ventaja, ni de los medios públicos ni de los privados. Según el Informe de la Profesión Periodística de 2007, la precariedad y el poco respeto que los periodistas tienen al trabajo de otros son los principales males. En el Manifiesto de la APM piden la colaboración de estos profesionales defendiendo las normas y las condiciones laborales.

En número de matriculados en Ciencias de la Información se ha duplicado en poco tiempo. No solo eso, el periodismo se ha convertido en una especie de red social, una red que todos podemos ser. En el X Congreso del Periodismo Digital se habla del periodista como empresa, que trabaja por cuenta propia, capaz de extender lazos a una esfera más amplia e interactiva, con más participación, aprovechando la inteligencia colectiva.
La ventaja es que no se excluye a nadie, desaparecen las barreras ante un público que deja de ser público para volverse “autor” de la “información”. El problema cuando hay abundancia es la falta de atención.
La Asociación de la Prensa de Cádiz realizó una campaña con el lema “Por un trabajo digno en los medios de comunicación”, con el apoyo de UGT y CCOO. Denuncian la precariedad laboral a la que están sometidos en el sector periodístico, han crecido los medios pero ha disminuido la calidad, la mayor amenaza a la libertad de expresión. Contra esta situación 350 personas de movilizaron en Cádiz el 10 de noviembre de 2008.
Es necesario el diseño de un nuevo negocio que aproveche las multiplataformas y el acceso masivo a los contenidos, que se fragmentan para satisfacer a un público variado y cada vez más exigente. Pero esta nueva adaptación no implica la disminución de la calidad, el desarrollo conlleva una función más crítica y autocrítica por parte de los medios, menos redundancia y más libertad.
La libertad y el buen periodismo son sinónimos, pero a la profesión le preocupa más la precariedad, el paro y los bajos salarios, que la reputación social y la credibilidad, afectada por el conformismo, la tentación por el espectáculo y la presión de las fuentes.
Cuando la publicidad y los índices de lectores caen, se prescinde del personal, empezando por los que más dinero cuestan a la empresa, los que más saben. El modelo de negocio está anticuado y limitado, no puede pretenderse vender un producto homogéneo, cuando el resto de tecnologías permiten a los individuos elegir gratuitamente. Ya no es rentable cobrar por las noticias, o al menos no por las mismas que podemos hallar en la red: “La información para todos es información para nadie”.

Surgen nuevos periodistas, el mojo (Mobile journalist), multiplataforma, el data delivery editor, especialista en bases de datos, y el coordinador de redes sociales, que aprovechan los nuevos métodos de comunicación y el poder de pensar en imágenes.

Los medios digitales, blogs, y multitud de Webs restan clientes a la prensa escrita. El problema no es que ésta vaya a desaparecer, sino que sus ingresos disminuyen a un ritmo acelerado, lo cual hace que el sector deje de ser rentable. Si los ingresos disminuyen, los gastos crecen, es necesario recortar y aumentan los despidos. Y mientras se reducen las empresas de prensa impresa Internet acoge a más personas, más “información”, redundancia, menos profesionalidad y calidad. Pero al fin y al cabo, más contenido y desarrollo innovador, que sigue atacando al papel.
La adaptación, transformarse para sobrevivir. La calidad sigue siendo motor del buen periodismo, pero no se desarrolla en el modelo de negocio adecuado. Es difícil concebir la desaparición de los medios impresos, pero no se trata de calidad lo que mueve a la sociedad, sino de rentabilidad y consumo. Si los gastos superan a los beneficios, los medios de comunicación, al igual que cualquier empresa, cierran.