miércoles, 7 de marzo de 2012

Los dibujos animados infantiles y educativos


Pocoyó, aprende riendo

¿Qué son los dibujos animados infantiles y educativos?

Lo primero a entender al hablar de dibujos animados infantiles es que un film no es infantil por el mero hecho de ser de dibujos animados. Esto es algo que no se tiene totalmente claro al programar los contenidos de las televisiones o, al menos, no se respeta como debería. Los dibujos animados se remontan a los cuentos de hadas; Walt Disney fue el primero en comprender la importancia de éstos como nuevo medio de expresión. Las historias de Disney, blancas y moralizantes, han “educado” a generaciones.
En la era de la televisión, el público infantil se ha convertido en uno de los principales consumidores y las empresas productoras han sabido aprovecharse de ello. Pero, no todas las iniciativas tienen en cuenta la influencia que puede causar la televisión en la creación de un imaginario infantil o en la transmisión de unos valores. Cada vez son más los psicólogos que señalan que los films de dibujos animados producen en los niños impactos que pueden tener signo positivo o negativo. Por ello, es necesaria una programación infantil educativa. En el inicio de los dibujos animados ya se señalaba el enorme potencial educativo que tendrían si se utilizaban bien. Tomás G. Larraga indicaba en su libro: “sin duda, para los educadores futuros, el dibujo animado será el instrumento más dócil, más flexible, más estimulante de la enseñanza. Bastará con servirse de él.
En los años sesenta, en Estados Unidos, comenzaron a considerar a los niños clientes activos de la televisión. Se estima que un niño mira entre 3 y 4 horas diarias la televisión, que ha pasado a considerarse un agente socializador junto a la familia y la escuela. Actualmente, no se entiende la idea de una infancia sin televisión. Sus funciones son claras: el entretenimiento, la información y la formación.
Los dibujos animados han encontrado su principal espectador en las generaciones de los más pequeños, pero ello no implica que estén pensados para ellos y sean tan inocentes como pudiera parecer en un primer momento. Cuando alguien ve la tele su mente realiza varias cosas a la vez: comprende, interpreta, evalúa, asocia y critica. En el público infantil la actitud crítica aún no se ha desarrollado del todo, está en estado primario, por lo que es muy importante lo que “absorben” los niños en los primeros años de vida.
Mohrhof, especialista alemán en films de juventud, señala la importancia de los personajes humanizados y la calidad estética, puesto que el niño prefiere lo bello a lo anti-natural, que acaba resultando antipedagógico. El conocimiento del idioma y el diálogo es algo que también debe fomentarse y cuidarse de manera especial; así como presentar el film con situaciones o problemas que los niños estén en condiciones de abarcar. El niño no juzga como “historias” lo que ha visto, sino que lo incorpora a lo que “puede suceder” o “está sucediendo”.
El hecho de que un niño se crea fácilmente lo que ve en la televisión puede suponer un peligro en su desarrollo y en su educación. Es por ello que en los últimos años se ha prestado gran atención a establecer unas franjas de programación infantil más amplias y cuidadas y a la calificación de películas por edades.
Muchos niños se sienten atraídos por los productos para adultos por la curiosidad que les causa lo desconocido o lo que, sencillamente, no es para ellos (Los Simpson, South Park, ShinChan...). A veces esta estrategia se emplea para calificar el producto como un contenido “para toda la familia”, algo que queda bastante lejos de la realidad.
La definición del subgénero educativo es aquel que se justifica más por el objetivo que pretende lograr, que es la formación y transmisión de valores y conocimientos, algo que ha quedado  olvidado en la mayor parte de la programación. Los dibujos animados infantiles y educativos son aquellos que se valen del entretenimiento para introducir mensajes y actividades de valor pedagógico. El más claro ejemplo de este modelo es Barrio Sésamo (1979-2000) emitido en Televisión Española, con sus famosos personajes Epi y Blas, de los que se hicieron muñecos de peluche, juegos, puzles y se les escribieron nuevas aventuras.
La evolución tecnológica a la tercera dimensión y la creación de la sensación de profundidad ha permitido crear nuevos productos de animación. Pocoyó es uno de los ejemplos más actuales de éxito entre el público infantil (de 1 a 4 años, con un público secundario de hasta 5 ó 6 años) y de alta calidad y nivel educativo. La serie de animación se distribuye en más de cien países, y los foros de madres y padres sirven para aumentar su popularidad. Es una producción de Zinkia Entertaiment y Granada Producction  que se inició en el año 2005 en Reino Unido y ha evolucionado considerablemente. En octubre de 2006 comenzó a emitirse en España, en los canales TV2 y Boomerang.

Un buen ejemplo: POCOYÓ (Dirigido por Guillermo García & David Cantolla)

¿Por qué a los niños les gusta Pocoyó? La respuesta a esta pregunta es simple: porque es un niño para niños, que vive en un mundo de niños. Los adultos no existen o, al menos, no tienen presencia física en la pantalla. Y la clave de su mundo es la diversión, a través de la cual aprende: ‘aprender riendo’. El nombre de la serie y del personaje vino de la pronunciación de un niño al rezar: "Jesusito de mi vida, eres niño “pocoyo”...".
Uno de los elementos más importantes de este tipo de contenidos es la diferenciación entre bien y mal. Cada capítulo, de siete minutos de duración, presenta un problema que surge y la mejor solución que se le puede dar, logrando transmitir al final un mensaje positivo a través de valores como la alegría, el esfuerzo y la amistad. La presentación estética y artística sirve para estimular los sentidos de los niños a base de colores llamativos y música, además de la duración corta para que el niño no se pierda en la historia y la narración sencilla.
Pocoyó pretende lograr que los niños no se sientan ‘tontos’, para lo cual, en lugar de dar lecciones, trata de enseñar a que los niños aprendan solos, usando la interactividad con el espectador. Estimula el mundo de la fantasía para fomentar la imaginación,  al mismo tiempo que crea un sentimiento de diversión. Presenta conceptos didácticos de manera simple y ordenada, por ejemplo, los números, los colores, el espacio, etc., rodeados de valores humanos fundamentales. El mundo de Pocoyó representa un ideal, el tipo de mundo que madres, padres y cuidadores quieren para sus hijos.

Los personajes:
Pocoyó es un niño como cualquier otro niño de su edad, con las mismas características y comportamientos; tiene curiosidad, es travieso, inquieto, etc. En su vida, la de un niño pequeño, todo es jugar, y de cada juego va aprendiendo y descubriendo cosas nuevas. Todo lo que hay en su vida es emocionante y nuevo para, como indica el lema, “aprender riendo”. Este hecho es un elemento clave para la identificación del público infantil con el personaje, y para conseguir que se “enganchen” a la serie. Los amigos de Pocoyó son todos animales (un elefante, un pato, un pájaro, un perrito, un pulpo), y como animales, no hablan pero saben expresar sus pensamientos y/o sentimientos al espectador. En compañía de estos personajes, cada uno con personalidades complementarias, se van generando las historias dentro de un mundo exclusivo al que deberá ir adaptándose, mientras va adquiriendo capacidades.
Pato es el mejor amigo de Pocoyó; es asustadizo, tímido y cauteloso por naturaleza, con unos enormes ojos que se dislocan dependiendo de la situación para transmitir todo tipo de sensaciones. Siempre sopesa todas las situaciones, a diferencia de Pocoyó. Elly es la elefanta rosa, siempre acompañada por una mochila azul con objetos que les ayudan a salir de algunas situaciones. Se presenta como la mayor del grupo de amigos, tanto en tamaño como en edad, es ágil y toma las decisiones de importancia. Hace ballet y lleva, a veces, un patinete rosa. Este personaje representa una figura maternal y femenina para Pocoyó, ya que con su fuerza y gran tamaño lo ayuda a salir de situaciones complicadas.
Loula es una cachorrita de perro de orejas moradas y, como tal, siempre quiere jugar y saltar alrededor de todos. Es muy sensible y siempre trata de animar a Pocoyó cuando se encuentra triste. Otros personajes son Pajaroto, que es un dormilón y participa en algunos de los juegos gracias a que Pocoyó lo despierta; Pajarito, que a diferencia del anterior es despierto e inquieto; Pulpo, un pulpo rojo que suele salir del mar para jugar con todos, impredecible y muy alocado, con un lenguaje que solo entiende Pocoyó.

Temática y valores:
La forma de los dibujos animados es adecuada para los niños por la simplicidad, el colorido y la música. Pero, el hecho de que los dibujos sean infantiles, o no, está determinado por la temática. Los dibujos animados de Pocoyó empiezan siempre con el personaje jugando, hasta que de repente ve un objeto y empieza a examinarlo. La exploración y el juego con el nuevo objeto le llevarán a una situación “de aprieto” que necesitará resolverse, a lo que le ayudarán sus amigos. Estos dibujos hacen exactamente lo que deben hacer los géneros de animación infantiles y educativos, reflejan a un niño que juega, tiene amigos, vive con sus padres, pasea, va al colegio, etc., tal y como es el público objetivo al que se dirige.
La sociabilidad es un valor fundamental que pretende transmitir la importancia de compartir, de respetar a los amigos, ayudarles, y temas más específicos como, por ejemplo, la hora de irse a dormir, el lado negativo de las peleas, el hecho de no poder hacer siempre lo que hacen otros, etc. Todo ello dentro de la dualidad y simplicidad del bien y mal.  A su vez, la temática está considerada en relación a la edad, o grupos de edades aproximadas; en función de los temas, un margen de tres años supone distintas formas de recepción. En todo caso, deberá estar siempre dentro del cuadro de los intereses de los niños/as.
La extensión y la totalidad del film también influye en la comprensión y adecuación al subgénero educativo, los episodios deben estar completos, deben estar presentes los mismos personajes, para que se produzca la familiarización, y ser cortos, para que nadie se pierda en la historia.
Pocoyó es un contenido educativo pero incluye elementos de fantasía, puesto que no son incompatibles; al contrario, la fantasía fomenta la imaginación y abre la mente. Por ejemplo, en uno de los capítulos la elefanta Elly puede dar saltos hasta el espacio, y las puertas se abren llevando a los personajes a toda clase de lugares, bajo el mar, a una isla, a la copa de un árbol, etc.

Existen muchos ejemplos negativos de dibujos animados mal considerados infantiles, por ejemplo, las animaciones japonesas que siempre han destacado por contenidos violentos, sexuales, etc., nada adecuado para niños, pero que al ser de dibujos, se emite en horario de protección infantil. Uno de los ejemplos es ShinChan, un niño para adultos, que no se comporta como debe hacerlo un niño.  El hecho de que la temática refleje más el mundo del adulto que el del niño satura el film de defectos sociales, por ejemplo, la obsesión que tiene este personaje con el sexo, las mujeres, los insultos y el trato hacia su madre, o la manía de bajarse los pantalones en cualquier parte y no respetar a nadie. La verdad, es que este niño ha hecho que el público infantil lo imite en muchas ocasiones en conductas que no deberían fomentarse, ni presentarse como una diversión.
Es necesario que las animaciones infantiles se centren hacia lo que el niño encontrará en su futuro pero, siempre y cuando, las situaciones estén adaptadas a él, sin impacto negativo. Es decir, promover las virtudes sociales que por su edad le son propias, incluso a través de las fantasías.

Colores, decorado y música:
Las características estéticas también son importantes para el público infantil. En Pocoyó se presentan piezas cortas, en las que situaciones muy concretas se desarrollan en un mundo de gestos, colores, formas y música, con lenguaje visual impactante. La forma en la que el dibujo está desarrollado ayuda a captar la atención del público y a cumplir con el objetivo final.  El mundo de Pocoyó y sus amigos se presenta con una textura y aspecto suave en tres dimensiones, que lo convierte en algo cercano y alegre.
El color tiene una gran influencia psicológica en los más pequeños en la determinación de bueno o malo. Predominan los colores claros, sobre el fondo blanco que hace que todo destaque y sea más fácil de apreciar, para evitar las distracciones. Si Pocoyó necesita un juguete, éste aparecerá en “su mundo”, si mira al cielo aparecerán las nubes, y si tiene una llave aparecerán las cerraduras en cualquier parte de ese espacio creado. La música complementa y tiene también gran fuerza psicológica para las emociones y  la comprensión. Es pegadiza y alegre, hace que uno se levante y baile, y se adecúa al uso estudiado de la narración para aclarar y transmitir significados. En definitiva, contribuye a lo que los psicólogos llaman ‘educación del sentimiento’.

El narrador:
El narrador tiene el papel de padre o cuidador en la vida de Pocoyó y se convierte en un amigo para la audiencia (Stephen Fry es el narrador en la versión inglesa, mientras que José María del Río es el de la española). Su voz y “presencia” funciona como figura mediadora y de autoridad, al mismo tiempo que puede propiciar la identificación para los niños con sus propias figuras paternas o maternas.
El narrador hace las preguntas y espera que los niños desde sus casas delante de la pantalla den la respuesta, animados por las voces que representan a otros niños que responden, Así, se les anima a participan por el simple método de la imitación. Este es uno de los atractivos más importantes de la serie, la interactividad, el elemento que mayor importancia juega a la hora de transmitir valores universales y educar. Con la interactividad se propicia una retroalimentación. El tono interrogativo y el espacio que se deja para que los niños den sus respuestas permiten, no solo que reflexionen acerca de cuál es la solución a los problemas o de Pocoyó sino que, además, los niños interiorizan esa información para poder aplicarla después a su propia vida.
La interactividad:
Solo escuchamos las voces de Pocoyó, las del narrador y las voces de fuera de campo de los niños al responder a las preguntas, simulando que son los propios espectadores. Utiliza estas voces de “niños espectadores” para llamar la atención de los personajes en el momento justo de una disputa, una desobediencia o alguna otra lección que transmitir como, por ejemplo, para que dejen de pelearse o para pedir a Pocoyó que se marche a dormir. Otro ejemplo de animación similar es la latinoamericana Dora, la exploradora, que presenta a una niña de unos 5 años de edad que vive aventuras y se desenvuelve en el campo, gracias a su mochila y a la ayuda de sus amigos y del público que responde a las preguntas del narrador. 
La interactividad  y las nuevas tecnologías han permitido la creación de otros espacios para fans, y Zinkia utiliza todas las ventajas y la popularidad de Pocoyó para crear el ‘universo Pocoyó’, con juegos que mantienen y promueven los mismos valores. El éxito que alcanzan los personajes animados entre los más pequeños viene de muy atrás. Con Disney los dibujos animados saltaron a las páginas de prensa, como Mickey Mouse con su propia revista, Dumbo, las princesas, etc. El merchandising de Pocoyó es enorme, desde muñecos de peluche, hasta un mundo virtual en el que se pueden crear avatares similares a Pocoyó y personalizarlos, juegos para videoconsolas, incluso una aplicación llamada pocoyizate.


 Los niños a los que se dirigen los dibujos animados tienen poca capacidad de discernir la escala de valores, no mantienen la misma actitud crítica ante el televisor que un adulto, no saben que lo que observan es un producto, ni que ellos mismos son consumidores. Por ello, la producción de estos contenidos debe ser positiva y no deformativa. De ahí deriva la importancia de este género como instrumento dócil y flexible para la enseñanza.
En un seminario del Centro de Formación de Televisión Española, celebrado en diciembre de 1964, ya se adelantaron los peligros que encerraba la televisión (mal usada) para la infancia. Entonces, temían que se implantaran concepciones y esquemas mentales norteamericanos y latinos a través de las animaciones, ya que estos países eran los principales productores. Sin embargo, ello ya no supone un problema ya que actualmente se ha logrado abrir el camino a las producciones españolas y europeas.  Aunque aquí no se acaban los problemas.
La televisión, esencialmente económica, presta poca atención al sentido formativo y educativo que podría dársele al medio, pues para hacer un programa de calidad se necesita más dinero y se obtienen menos beneficios. La 2 es una de las cadenas que emiten la serie Pocoyó y otros contenidos más especializados, pero ahora se encuentra en un momento de encrucijada y redefinición; la titularidad pública y los recortes en los presupuestos amenazan la existencia de muchos programas. Este hecho no supondría un problema si hubiese más cadenas que emitieran este tipo de contenidos para la infancia.
Pocoyó está valorado por la mayoría de padres y madres como el mejor contenido para los más pequeños, de ahí la cantidad de premios que ha recibido a nivel internacional. Esto es así gracias a que en su elaboración están presentes psicólogos de diferentes especialidades relacionadas con el aprendizaje, que revisan cada mínimo detalle. El niño posee una mentalidad “sui generis” que precisa de un lenguaje propio y no prestado del mundo de estereotipos, prejuicios y sentido peyorativo de los adultos. Es decir, los problemas no deben ser más intensos que la capacidad que tiene el niño, en relación con su edad y ambiente, para resolverlos. Además, la presentación de lo educativo como recreativo hace que el aprendizaje y la interiorización del mensaje sean más efectivos.
Pocoyó anima a los niños a hacer lo mismo en su propio mundo, de manera simple y visualmente moderna, con melodías pegadizas, que llegan incluso a atraer y hacer reír a generaciones más adultas. Un género que debería potenciarse, aunque lo fundamental sigue siendo que los padres y madres sean conscientes de qué tipo de programas ven sus hijos en televisión, para poder alejarlos de los que no son adecuados y, así, contribuir a la redefinición positiva de la programación infantil. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La III Guerra Mundial


Es posible que la III Guerra Mundial ya haya empezado, nadie dijo que esta guerra fuera a librarse con balas, quizá llegó la hora de pelear con monedas, después de todo para eso se crearon las Naciones Unidas, utilizar los intereses económicos para evitar los conflictos armados. Pero no nos olvidemos de los conflictos económicos, hay quiénes saben sacar provecho a las crisis y más a ésta, la europea.
Son los países emergentes, Brasil, Rusia, India y China, denominados el BRIC por el analista Jim O’Neil, que han sabido aprovechar las pérdidas y el lento crecimiento o, más bien, estancamiento de Europa para sentarse a la mesa de la gobernanza económica mundial. Y se han sentado con fuerza, primero gracias a que, en la última década, han experimentado un crecimiento superior al de los países desarrollados que ha posibilitado una integración comercial y financiera, con un aumento de las inversiones en sus economías; y segundo, por su gran tamaño económico, dinamismo, superficie territorial que ocupan y ralentización del crecimiento de la población.
El BRIC comenzó por integrarse en el G-20, el primer foro para la cooperación económica internacional, una integración motivada, más que por la relevancia que estaban adquiriendo dichos países, por la conveniencia y oportunidad de aprovechar sus economías en un momento en el que se avecinaba la crisis europea y la prioridad era tratar de evitarla. Y después vinieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, un paso algo más complicado, ya que la participación en estos grupos viene determinada por las cifras. La participación de China y Rusia está bastante asegurada, aunque no tanto la de Brasil e India.
En poco tiempo se han convertido en el destino de inversiones extranjeras y, al mismo tiempo,en beneficiarios y motores de la economía global, se estima que en el año 2050 produzcan el 44% del PIB mundial. El crecimiento económico de los cuatro integrantes del BRIC, junto con sus intereses afines en muchos ámbitos,- no en todos-, ha llevado a que los representantes políticos de cada uno de ellos se reúnan periódicamente para debatir sus intereses. Entre éstos, está el intento por cambiar la tradición de que el presidente del FMI sea un europeo y un estadounidense el del Banco Mundial. También está entre sus pretensiones la reforma del porcentaje de voto que corresponde a cada país en el G-20, las cuestiones relevantes deben aprobarse por una mayoría del 85% de los votos, EEUU posee un 15%, lo que le otorga capacidad de veto y quieren evitar.
Se han convertido en relevantes actores de la economía global y, en los próximos quince años, se convertirán en los motores de crecimiento. De la misma manera, la importancia de sus decisiones también requiere contraer responsabilidades, como la aplicación del Protocolo de Kyoto en materia medioambiental y acatar los acuerdos, puesto que el BRIC emite un tercio de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
La crisis financiera europea y la caída de muchos de sus gobiernos, está acelerando el proceso de convergencia de estos países, que ya nada tienen de emergentes, hacia las economías avanzadas. Sus objetivos y decisiones cada vez tienen más importancia, los procesos de liberalización comercial que han llevado a cabo han favorecido su integración mundial. La riqueza del BRIC se encuentra, además de lo dicho antes, en que son estados propietarios de considerables cantidades de materias primas y con grandes niveles de exportaciones. Según las previsiones de la UE, India superará el PIB de EEUU para el año 2043.
Considerando todas las ventajas de las que gozan y los datos de la última década, el BRIC, especialmente China e India, no tardarán en convertirse en unas de las mayores potencias o, tal vez, las mayores. Ésta es la III Guerra Mundial, la económica, los heridos ya empiezan a asomar en el campo de batalla, tan solo queda el cambio decisivo en la gobernanza mundial.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cielos negros, economía dorada


La prioridad de China es el crecimiento económico, aunque sea a costa de su población, de su territorio o de la salud a nivel mundial.


China es el país emergente que cada día está más cerca de los llamados países “desarrollados”, hasta tal punto de que sus emisiones de gases a la atmosfera y su contaminación, en general, han crecido a la misma velocidad que sus cifras económicas, y ambas preocupan a los demás países del mismo modo. Sus niveles de producción siguen desarrollándose en, prácticamente, las mismas malas circunstancias ambientales, al no encontrar barreras eficaces que den primacía a la lucha contra el cambio climático o las condiciones de vida frente al desarrollo insostenible.
El enorme crecimiento del gigante asiático está costando caro a todos, especialmente a su población. China es, a día de hoy, el mayor emisor de gases que provocan el efecto invernadero, debido a su enorme producción y consumo de combustibles fósiles y otras actividades. La economía del país ha crecido en veinte años en las mismas dimensiones que lo hicieron los países occidentales en un siglo y, del mismo modo, China ha logrado cifras equivalentes en problemas ambientales. Las cifras amenazan la sostenibilidad de todo el planeta, y los Gobiernos del mundo piden que se tomen medidas al respecto.
Para la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekin, en 2008, el Gobierno chino tuvo que atender al medio ambiente, momentáneamente ya que, tras la celebración, las mejoras logradas desaparecieron y volvió a primar el crecimiento económico. Parece ser que, ni las manifestaciones, ni las exigencias de la comunidad internacional, ni tan siquiera los nacimientos deformes a causa de la contaminación o las muertes por ingestión de alimentos que se han vuelto tóxicos, importan lo suficiente como para convertirse en un obstáculo al crecimiento económico o, al menos, a algo a tener en cuenta.
Según los datos del Banco Mundial, cada año, mueren aproximadamente 178.000 personas. Más de la mitad de las ciudades están afectadas por la lluvia ácida y una sexta parte de sus principales ríos no son aptos ni para el cultivo. Mientras su posición internacional sube, disminuye su calidad de vida. Durante la cumbre de la ONU de 2009, China se enfrentó con EEUU, por la reducción de las emisiones y las fórmulas que habría que desarrollar para financiar la recuperación de niveles ambientales adecuados. Ambos países representan un 40% de las emisiones globales de CO2 a la atmósfera. Al menos el país asiático forma parte del Protocolo de Kyoto, al que se han acogido 37 países industrializados, entre los que no está el estadounidense, solo adhesionado simbólicamente. Este protocolo expiará en el año 2012, sin haber obtenido la eficacia esperada, y deberá sustituirse por otro acuerdo, al que se llegará en la Conferencia de Copenhague.
Las negociaciones, antes de la Conferencia, se discuten en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que realiza varias sesiones de Conferencia de las Partes. El encuentro que se está celebrando actualmente es en Durban-COP17 (Sudáfrica), la próxima conferencia será en 2012, en Catar (COP18). Para la reducción de estas emisiones de gases, el papel de China es fundamental. En las negociaciones, que durarán hasta el 9 de diciembre, China, Estados Unidos, India, Brasil, Indonesia, Corea del Sur, México y Sudáfrica ya hayan puesto sobre la mesa ofrecimientos de reducción de emisiones, pero parece complicado llegar a un acuerdo y un equilibrio.
China prometió reducir sus emisiones de carbono por cada unidad de PIB, lo que significaría entre un 40 y un 45 por ciento para el año 2020, aunque dado el ritmo de crecimiento tan acelerado que está teniendo se cree que esas medidas son insuficientes. Muchos países usan a China como excusa, si no están de acuerdo con las medidas que tome el país no habrá acuerdo, pero esto parece un intento por cerrar los ojos ante sus propios territorios y una excusa que buscan, entre otras cosas, para pararle los pies a un país en pleno boom  económico, mientras otros tratan de sobrevivir a la crisis, que amenaza con mandarles al banquillo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Estados de Malestar


 La crisis europea se ha convertido en el primer plato del menú informativo. Europa se ha visto acorralada por  una serie de problemas mal gestionados que vienen de atrás y que se van contagiando de unos ámbitos a otros. El principal, claro está, es el económico.
     La Unión Europea ya surgió con esa vocación, emplear la economía como cinta de unión de intereses entre países, de manera que ésta rigiese las relaciones entre ellos y sirviese de elemento para acabar con los conflictos. Pero el mercado es traicionero, y más si se olvidan otros sectores. Desde entonces a esta parte, Europa ha ido creciendo y olvidando aquello a lo que había dado prioridad y que, ahora, empieza a desbancarla. La economía, como bien sabemos, tiene ciclos, tres en concreto, y nos encontramos en un estancamiento que huele a recesión.
     La Europa como comunidad se construyó y se ha ido edificando en base a crear una economía global, dejando un tanto de lado la política global. Al contrario, nos encontramos con una política que se hace desde un punto de vista local y con unos mercados que son, esencialmente, regionales. Las crisis en los distintos ámbitos van mordiéndose la cola unas a otras: la economía se cae, las medidas de austeridad levantan el malestar de la ciudadanía y afloran las revueltas, como se ha podido ver en diferentes casos, los más recientes son Italia y Grecia. Es entonces cuando la confianza y legitimidad otorgada a los políticos, siempre desde un prisma local, comienza a naufragar. No hay dinero, no hay trabajo, la culpa es de aquél que “manda”.
    Sin embargo, resulta que aquél que “manda” en cada Estado no es el que ha impuesto esas medidas restrictivas, ni el responsable de los recortes que, lo único que pretenden, es hacer reflotar. Hay que recordar que, aunque vivamos cada uno en nuestra casa, tenemos un interés económico común que acordamos años atrás. El problema de esto es que las alianzas están muy bien cuando se trata de épocas de bonanza, pero si el vecino se viene abajo que se las apañe él mismo. Este es el caso de la ciudadanía en los países acreedores de la Unión Europea (Alemania, Austria, Eslovaquia, Finlandia y Países Bajos), que no apoyan que sus gobiernos creen planes para salvar a los países que padecen la crisis, a estas alturas, en todas sus vertientes. Y al mismo tiempo, están los ciudadanos de estos países, que pierden sus trabajos y ponen mala cara ante la ejecución por parte de sus administraciones de las normas que vienen de fuera.  Parafraseando la letra de Joan Manuel Serrat, “corren buenos tiempos para esos caballeros, locos por salvarnos la vida a costa de cortarnos el cuello”.
    En esta tesitura, los Gobiernos no saben cómo actuar: hacer caso al pueblo y, por ende, respetar la democracia que les ha otorgado a los ciudadanos poder de decisión; o, salvar su economía aplicando las medidas exteriores y salvar, así, la democracia europea. Lo que está claro es que no se puede hablar de unión por el simple hecho de tener y construir intereses económicos afines. En Europa, la integración económica ha ido delante de la política. Y ahora, tenemos que acudir a la cooperación y a los planes de estabilización para suavizar la caída.
     La Eurozona cuenta con 17 gobiernos, pero ninguno de ellos es el Gobierno de Europa, y ninguno está dispuesto a asumir la responsabilidad, menos aún cuando se trata de lidiar con un conjunto de estados que, más que de bienestar, se definen por el malestar.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El 11S en la prensa


Una década después de los atentados del 11S, la prensa nacional e internacional, vuelve a dedicarle un espacio considerable en los medios. Al fijarnos en las informaciones podemos distinguir dos direcciones más o menos diferenciadas. Por un lado, rememorar y revivir los momentos que se vivieron, la tragedia y el horror de la catástrofe, qué pasó en el United 93, cómo actuó el Pentágono, etc. En ABC, por ejemplo, podemos encontrar un repaso por las portadas que publicaron los medios de comunicación en diferentes lugares del mundo ese día, en las que se repite la imagen de las dos torres desplomándose, con el titular ‘Así relató la prensa internacional los atentados’. Un conjunto de imágenes que resulta atractivo y revelador, recordando al lector o espectador el gran impacto y la importancia que tuvo el atentado en todo el mundo.
     En este tipo de artículos se homenajea la valentía de los que vivieron el atentado de cerca, de los fallecidos y los familiares de estos, junto con los memoriales celebrados en Nueva York, las palabras del presidente de Estados Unidos en los actos en homenaje y las de los ex presidentes, junto con los testimonios de quienes sobrevivieron o vivieron del cerca ese momento, y un repaso a la construcción que está teniendo lugar en el Word Trade Center desde hace unos años y en los edificios que conmemoran a las víctimas.
    Por otro lado, otras noticias se centran en analizar las consecuencias del atentado, qué cambió en Estados Unidos, la evolución de la zona cero, la actuación del ejército, la muerte de Ben Laden acontecida hace unos meses, etc. En ellas se pueden encontrar comentarios más críticos sobre los aspectos que aún no se conocen acerca del 11S, o cómo se extremó la seguridad en los aeropuertos y las prohibiciones para productos líquidos en los aviones, la guerra de Iraq y la persecución de Ben Laden. Ambas orientaciones están  redactadas con emotividad, espectacularidad y literatura, aunque está más presente en el primer tipo de artículos, que adoptan un tono de relato, comenzando con entradillas como: “El 11 de septiembre de 2001 fue un día de cielos despejados en el que el sol brillaba con fuerza sobre la ciudad de Nueva York y se reflejaba en las fachadas de las Torres Gemelas”, que aparece en el diario digital La Voz Joven, de Argentina. O esta otra: “Una espesa nube de polvo letal metió al mundo de hoz y coz en el siglo XXI ocho meses y once días después de su inicio oficial”, del digital Noticias Siglo XXI.
   También pueden verse numerosas referencias al 11S como “el día que cambió el mundo”, y ahora “el corazón de la capital del mundo vuelve a latir”, refiriéndose a la zona cero. Otras noticias hacen referencia al vídeo y el comunicado de Al Qaeda, mientras que los blogs se revolucionan para contar dónde se hallaba cada cual en el momento del atentado y reflexionar sobre qué ha cambiado desde entonces.
    En general, los medios destacan la labor que hicieron quienes ayudaron y la manera en la que EEUU se enfrentó a los acontecimientos. Este mes se cumplen diez años y ya se han hecho varias películas de cine, documentales, reportajes y todo tipo de recreaciones de lo que ocurrió, guiados un poco por el morbo del caos y tantas muertes y, al mismo tiempo, por el compromiso de recordar las pérdidas y reavivar la lucha contra el terrorismo internacional que, como en este caso, supuso un aumento de la desconfianza y del choque de culturas.

martes, 8 de noviembre de 2011

La austeridad mina la confianza griega


El Gobierno socialista griego, presidido por Karolos Papoulias, no sabía qué se iba a encontrar cuando llegó al poder a finales de 2009. Tampoco se lo esperaba la Unión Europea, ni los países de la Eurozona. La economía sumergida de Grecia llegaba al 35 -40%, con una deuda soberana que, ahora se fija, en 340.000 millones de euros.
Las causas de este endeudamiento se sitúan en el anterior Gobierno conservador de Costas Caramanlis, que incrementó el gasto público tras llevar a cabo una serie de políticas de empleo público, la contratación de más de cien mil nuevos funcionarios, con sustanciosos incrementos salariales y el incremento del 70% en las nóminas de los empleados públicos. A todo ello, se añade la reducción de los ingresos fiscales consecuencia de la economía sumergida y la corrupción y, otro incremento del gasto público, con la organización de los Juegos Olímpicos de 2004. En resumen, el individualismo del Gobierno para tomar medidas en contra del propio sistema, cuyas repercusiones e impacto social no se tuvieron en cuenta en su momento.
El Gobierno se desmorona, este domingo, el Ministro de Finanzas responsable de los planes de austeridad aprobados, Yorgos Papandreu, abandonó su cargo. A la crisis de gobierno, contribuyen una serie de factores clave, entre los que se encuentran: la división dentro del propio gobierno socialista, la respuesta internacional de la zona euro y Fondo Monetario Internacional y sus repercusiones en las medidas tomadas que afectan a la población y a su nivel de vida y, por último, la presión de los partidos en la oposición. El fraude de la economía griega que comenzó a salir a la luz tras el cambio de Gobierno, registra un déficit que supera el 13% del PIB, y es considerado uno de los mayores del mundo. La inestabilidad ha llevado al adelanto de las elecciones al 19 de febrero.
Los planes y medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para que el Gobierno griego reciba la ayuda, han generado descontento y movilizaciones entre la población, en muchos casos violentas. No paran de sucederse los llamamientos a la huelga general y los principales sindicatos califican las medidas del Gobierno de “antipopulares y brutales”. Los salarios públicos se han reducido un 20% y las pensiones en un 10%, mientras que el IVA aumenta de un 0,5% a un 2% en función del producto, los impuestos por rentas superiores a 100.000 € suben al 45% y, entre 2012 y 2015, se prevé que el Estado tenga que recortar 150.000 € de los alrededor de 700.000 empleos públicos.
Ante la división interna del gobierno socialista, su incapacidad de controlar la situación y hallar un camino que “contente a todos”, cosa que ya, a estas alturas, resulta
imposible, los principales partidos pretender crear un gobierno de la unión. El Partido Socialista llegó a remodelar hasta dos veces su mandato, la última ha sido la sustitución de Y. Papandreu por Evánguelos Venizelos. Las principales fuerzas políticas se reunirán para formar un Nuevo Gobierno de coalición, esta es la intención del Presidente Karolos Papoulias; sin embargo, ayer se canceló el primer encuentro debido a la negativa a participar de la izquierda. Mientras tanto, la población no confía en que esta propuesta pueda mejorar la situación, ni en que represente los intereses de los ciudadanos.

lunes, 3 de enero de 2011

Un día perdido

Comienza una nueva jornada, hace frío, llueve y hoy no hay trabajo. En la provincia de Jaén se inicia la campaña de recogida de aceituna y las calles se llenan de temporeros extranjeros que buscan ser contratados y cualquier techo para resguardarse de los menos de 2º C que trae la noche. Úbeda es uno de los lugares más concurridos. Estaciones, cajeros, pasajes y portales, se convierten en dormitorios de cartón improvisados hasta que, si las condiciones climáticas lo permiten, se inicia el duro trabajo. Pero hoy no hay trabajo.

Estación de Autobuses de Úbeda
Alrededor de 260 hombres han llegado desde Barcelona, Lérida, Marruecos, Sudáfrica y el resto de Andalucía en busca de una oportunidad que muy pocos encuentran. Las estaciones, llenas de bultos, atillos, bolsas de ayuda, mantas y cartones, se convierten en el lugar preferido para guarecerse. Otros prefieren los cafés, en los que una consumición interminable les permite estar secos y calientes, lejos del bullicio. O los cajeros y pasajes, más apartados aún de los ojos de la gente.
A las 1 de la tarde comienza a abrirse uno de los albergues que Servicios Sociales ha dispuesto para cubrir las necesidades básicas de estos viajeros. Al menos 60 personas tendrán comida caliente durante los tres días que se permiten de estancia. Después las plazas se renuevan y se las tienen que apañar con un bocadillo  que reciben, hasta que albergues y otras instalaciones abren las puertas para suministrar algo para cenar. Y por la tarde, continúan su día perdido en las calles.
Empieza a caer la tarde y ya tienen la ropa empapada.  Si es lunes, miércoles, viernes o domingo hay “suerte”, y el dispositivo de emergencia de la Asamblea Local de Cruz Roja realiza un seguimiento de los asentamientos proporcionando calzado, ropa de abrigo, comida y artículos de higiene. A veces, voluntarios de diferentes grupos eclesiásticos reparten vasos de leche caliente que hacen menos gris una larga tarde. A las 6 ya es completamente de noche. El comedor del albergue se abre y unos pocos encuentran hueco.
Alrededor de las 9 quienes siguen en la calle pueden acudir al albergue de Cruz Roja o al Polideportivo municipal, con mayor capacidad. Será su última oportunidad para recibir zumo, galletas y leche. Además se despliega otro dispositivo de emergencia, coordinado entre la Asamblea y el Ayuntamiento de Úbeda, para informar a los que quedan bajo la lluvia de la disponibilidad de estos lugares. Algunos prefieren seguir con el grupo en su asentamiento. Puede ser porque se niegan a aceptar esta ‘ayuda bajo vigilancia’ o porque no quieren compartir dormitorio con otros grupos con los que surgen bastantes disputas, como es el caso de algunos marroquíes y sudafricanos. 
En el punto de información para inmigrantes les dicen que este año no hay trabajo ni para la mitad. Les reparten billetes de autobús de corto recorrido para que no pierdan las esperanzas y sigan buscando. Además, los propietarios agrícolas no se fían del todo de la validez de los papeles que les permiten ser contratados, este año hay más inspecciones y prefieren no arriesgarse demasiado. En las oficinas del Servicio Público de Empleo se interrumpen prestaciones por desempleo, pero se vuelven a reanudar al poco tiempo. Muchos preguntan por las ayudas estatales u otras alternativas que les permitan pasar una navidad mejor. 
El Polideportivo permanecerá abierto quince días, la acogida en albergues y reparto de víveres durarán dos meses. ¿Y después? Después habrá más de cien personas sin un lugar al que ir. Sonarán más timbres en las casas y habrá más gente que necesite que le echen una mano. Su ropa no se secará por la noche. Posiblemente si se quedan, requerirán asistencia muchos más. 
En las calles, mientras que en ellos crece el hambre en otros lo hace el miedo y el rechazo.  Al final, la única salida que queda es marcharse con resignación a buscar la suerte que no han encontrado aquí, para no regresar a casa con los bolsillos vacíos de dinero y llenos de desesperación.